miércoles, 24 de abril de 2013

De vino, de poesía o de virtud.

Embriagaos
Hay que estar siempre ebrio. Esto es lo único.
Para no sentir el horrible fardo del tiempo que rompe vuestros hombros
y os inclina hacia la tierra, hay que emborracharse sin tregua.
¿De qué? de vino, de poesía o de virtud como gustéis. Pero embriagaos.
Y si alguna vez, en la escalera de un palacio, o en el borde de un foso, o en la soledad melancólica de vuestro cuarto despertáis ya disminuida o desparecida la embriaguez,
pedidle al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que canta, a todo lo que habla, preguntadle qué hora es.
Y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj os contestarán: "Es hora de embriagarse.
Para no ser los esclavos martirizados por el tiempo,
embriagaos constantemente. De vino, de poesía o de virtud como gustéis."

Charles Baudelaire

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