martes, 2 de octubre de 2012

El sabor del vino.

Por más que tomas y tomas no encuentras por ningún lado todo eso que dice la etiqueta...
Huele rico, sí, a vino. ¿Pero de ahí a encontrar el complejo abanico aromático que recuerda a pimientas y vainillas de oriente con notas balsámicas y de frutas del bosque...?
Pruebas y sí, sabe rico, ¡a vino! Pero no encuentras nada de taninos dulces ni el paladar voluptuoso ni la persistencia de toques de tinta y cuero.
Tranquilo, no estás solo, a muchos nos pasa igual nomás que no decimos nada. Nos quedamos calladitos y ponemos cara de señor interesante, alzamos la ceja, levantamos el meñique y exclamamos “¡Oh, claro, los taninos...!”