jueves, 8 de mayo de 2014

En defensa de los libros de autoayuda



Primero querido lector, quiero asegurarle qué yo no estoy a favor de los libros de autoayuda,  tampoco estoy en contra. Los argumentos que daré ahora son únicamente para exponer mi punto de vista sobre la lectura silenciosa, reflexiva y necesaria.

Algunos de nosotros nos hace bien estar solos, hablar con uno mismo, conocernos, entendernos, aceptarnos, apreciarnos, admirarnos, sucede entonces que debemos reconocernos. Leer sobre situaciones ajenas, respuestas fáciles a problemas complicados, (Receta de cualquier libro de autoayuda)

Seamos sinceros, generalmente los problemas en la vida son fáciles de resolver.

Leerlo da esperanza a las personas, algunos consideran que son lecturas patito o subliteratura.
Pero leer algo ya es bueno, lo mismo pienso yo de cualquier best-seller adolescente, pero  eso también es literatura el libro uno de HP es un asco, pero también es literatura.
Algunas veces al leer puedes llegar a nivel de concentración y entendimiento que trasciende la lectura y entra en la reflexión. No digo que los libros de autoayuda tengan las respuestas  pero dan Esperanza, recuperan la fe, las historias rosas, nos hacen recordad que aún hay personas buenas en el mundo, que merecen nuestro respeto y admiración, que nos recuerdan a los héroes verdaderos que no recuerdan que hay un beneficio en hacer las cosas bien.

Ahora bien, lo que no soporto son aquellos libros que nos quieren convencer que son un estudio sociológico una cultura milenaria, dónde el escritor se pone un seudónimo o un seudo-título con el fin de convencer a la audiencia de la sapiencia de el mismo. Esos donde te mencionan que los druidas (o cualquiero otra civilización antigua)  tenían preceptos y conceptos aplicables a la vida diaria y qué por eso eran sabios e interesantes.

Esos son los que odio


Pero hay un problema con mi odio, tengo que admitir que leerlos también es lectura.